miércoles, 11 de julio de 2012

Personalidad del paciente Diabético y Diagnóstico

Para Garay (2009), las reacciones psicológicas a la Diabetes Mellitus (DM) han sido objeto de interés desde principios del siglo XX. Las primeras nvestigaciones intentaban encontrar características específicas en quien padece la enfermedad. Surge entonces el mito de la "personalidad del diabético" con la esperanza de encontrar una personalidad específica que implicara un alto riesgo de padecer diabetes y que ofreciera por tanto la posibilidad de prevenirla modificando dichas características. Es por ésto que las investigaciones más recientes se centran más en el funcionamiento dinámico de las reacciones psicológicas y sodales a la DM. (Garay, 2009).


En relación con los trastornos asociados a la enfermedad hay que considerar que la diabetes mellitus es una enfermedad crónica, cuyo tratamiento requiere llevar una dieta rigurosa, automonitoreo de los niveles de glicemia 4 veces al día, ejercicio físico y medicamento, esto requiere un reajuste en el estilo de vida del paciente. Por esta razón Portilla (1991) no dice que requieren atención psicológica los siguientes:

Pacientes de Reciente Debut (Comienzo). El debut o comienzo de la enfermedad puede constituir en la mayoría de los casos una etapa crítica. La persona se enfrenta sin esperarlo y por tanto sin estar preparada para ello a una enfermedad crónica que desajusta toda su vida y que impone un régimen riguroso de tratamiento, que debe cumplir diariamente y para lo cual no basta con tomar o inyectarse el medicamento en un momento del día, sino que debe reajustar toda la actividad diaria, a las nuevas demandas que la enfermedad le impone.
La atención psicológica para resolver la problemática de esta fase puede valorar algunos de los siguientes recursos:
-Ejercicios de relajación para disminuir la ansiedad.
-Psicoterapia de apoyo para ayudar a su reafirmación.
-Técnicas de reestructuración cognitiva que permitan rectificar las ideas, juicios y conceptos establecidos por el paciente pero erróneos total o parcialmente. Estas técnicas pueden desarrollarse individualmente o en grupos.

Pacientes Descompensados Metabolicamente por Razones de Indole Psicológica Predominantemente: El control metabólico del paciente diabético es un fenómeno multicausal en el que intervienen entre otros la dieta, la presencia de focos sépticos y las situaciones de estrés a que puede estar sometido el paciente. Estas causas de descompensación pueden aparecer independientemente unas de otras o combinadas, lo que es más frecuente.
El estrés emocional por sí mismo constituye en muchas ocasiones el motivo que justifica el descontrol. La aparición de eventos vitales que demandan un reajuste psicológico se encuentran entre estas causas. Los conflictos y tensiones vivenciadas por el paciente en el ámbito personal, familiar, laboral, para los que no tiene una solución adecuada y que afectan su estabilidad constituyen con frecuencia motivo de consulta e ingreso por provocar descompensación de la DM.

Pacientes con Dificultades de Adaptación a la Enfermedad. Por las características de la enfermedad y su tratamiento es frecuente encontrar pacientes que no se adaptan y que por tanto no aceptan su condición de diabéticos. La inadaptación puede observarse tanto en la esfera personal como social.
En el primer caso se encuentran aquellos pacientes que se niegan a cumplir algunos aspectos del tratamiento, siendo muy frecuentes los casos que temen al uso de la insulina como medicamento o a la acción mecánica de la inyección en sí misma. Ante esta situación la técnica de desensibilización sistemática suele ser un medio eficaz, así como la terapia cognitiva, pudiendo combinarse ambas, lo cual se decidid de acuerdo al caso en cuestión.


Epidemiologia
La prevalencia es variable en distintas comunidades, siendo muy alta en algunos grupos étnicos como indígenas norte americanos y polinésicos (Ej: indígenas norteamericanos Pima: 25% presentan DM tipo 2). (Portilla, 1991)
En Chile, se estima que la prevalencia de Diabetes alcanza al 1.2% de la población general (1970) y a 6.3% de la población mayor de 17 años (2003). Sin embargo hay diferencias notorias con la edad. La prevalencia es baja en niños: 0,024% (fundamentalmente DM tipo 1), elevándose en forma notoria en mayores de 40 años, cuando se hace más frecuente la DM tipo 2. Si en los adultos mayores de 40 años la Diabetes tiene una prevalencia del orden del 6%, la de intolerantes a la glucosa se estima en 15%.
El 90% de los diabéticos son tipo 2, un 8% tipo 1, y el resto son de clasificación imprecisa o son secundarias a otras patologías. La gran mayoría de los diabéticos son tipo 2 obesos.
En cuanto a la edad la DM tipo 2 es rara en menores de 40 años y su prevalencia aumenta progresivamente con la edad. En la población de Framingham, la prevalencia de DM conocida en mayores de 65 años es de alrededor del 12,5%. Este aumento de la prevalencia con la edad se atribuye a la paulatina disminución de la secreción de las células b pancreáticas y al aumento de la resistencia periférica a la insulina.
Hay grandes diferencias geográficas y étnicas en la prevalencia de la DM tipo 2. Estas diferencias se mantienen pese a cambios del estilo de vida por emigración, lo que sugiere que puedan existir bases genéticas que influyan en la patogenia de la enfermedad. Un ejemplo de la diferente prevalencia de diabetes en etnias distintas queda ilustrado en las diapositivas disponibles en el CD adjunto.
La obesidad es el factor de riesgo de mayor relevancia en el desarrollo de DM tipo 2. Diversos estudios epidemiológicos demuestran que aproximadamente un 80% de los diabéticos tipo 2 son obesos en el momento del diagnóstico. La incidencia de DM en los individuos obesos es de 3 a 4 veces mayor que en los individuos delgados. En personas obesas existe un riesgo progresivo de desarrollar diabetes a medida que aumenta el IMC. Las personas con un IMC > 27,9 tienen un riesgo siete veces superior de llegar a ser diabéticos en algún momento. El incremento de peso en edad adulta se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar DM tipo 2. La disminución de peso, aunque sea moderada, se asocia a una mejoría de la esperanza de vida en los pacientes con DM tipo 2.

Diagnostico
Por definición se considera diabético a aquella persona que cumpla los requisitos que exponemos a continuación. Estos criterios se deben confirmar repitiendo la prueba en un día distinto excepto que el paciente presente una hiperglucemia con descompensación metabólica aguda:
1. Síntomas clásicos de DM y una glucosa plasmática casual mayor o igual a 200 mg/dl. Hiperglucemia casual se define como la que aparece en cualquier momento del día sin considerar el tiempo desde la última comida. Los síntomas clásicos incluyen poliuria, polidipsia y pérdida inexplicable de peso.
2.- Glucemia plasmática basal mayor o igual a 126 mg/dl. La glucemia plasmática basal se define como aquella que se realiza con ausencia de ingesta calórica de al menos ocho horas.
3.- Resultado del test de tolerancia oral de glucosa con 75 g de glucosa mayor o igual a 200 mg/dl. El test debe realizarse según describe la Organización Mundial de la Salud, utilizando 75 g de glucosa disueltos en 400 ml de agua. Este criterio no está recomendado para el uso clínico rutinario.

Existen unos estadios previos al diagnóstico de diabetes en los que las cifras de glucemia basal están alteradas generalmente como resultado de un estado de insulinoresistencia inicial. Se engloban en la categoría de homeostasis alterada a la glucosa. Estos pacientes suelen ser obesos, tienen un mayor riesgo de desarrollar DM que la población general y un mayor riesgo de complicaciones macrovasculares. No suelen presentar alteraciones microvasculares. Distinguimos dos formas clínicas:
1.- Glucemia basal alterada: La presentan aquellos pacientes cuya glucemia está entre 100 y 125 mg/dl
2.- Intolerancia a la glucosa: La presentan aquellos pacientes que, tras un test de tolerancia oral a la glucosa presentan glucemia basal inferior a 126 mg/dl y glucemia a las dos horas de la sobrecarga entre 140 y 199 mg/dl.

DIABETES


Concepto
Según Roales, (2004) menciona que es un trastorno de la utilización de la glucosa por una falta relativa o absoluta de insulina. También se le puede agregar o denominar como un grupo de enfermedades o síndromes metabólicos caracterizados por la aparición de hiperglucemia secundaria a defectos de la secreción de insulina, de la acción de insulina o de ambas. Además aunque la alteración del metabolismo hidrocarbonato seas la más significativa, no podemos olvidar que el proceso también afecta al metabolismo proteico y lípido
En este concepto también debemos tener presente que la duración de la hiperglucemia y su gravedad son los factores más importantes en la aparición a medio y a largo plazo de complicaciones de muy diversa índole. Esta afecta de una manera muy universal al organismo y entre sus manifestaciones clínicas más evidentes tenemos las siguientes: pérdida de visión que puede llegar a ceguera, afectación renal que puede llegar a insuficiencia renal terminal que precise hemodiálisis y trasplante renal, también puede afectar a los grandes vasos que puede condicionar patología tan importantes como la insuficiencia arterial de extremidades inferiores que terminaría en la amputación de diversos niveles, cardiopatía isquémica con infarto de miocardio como manifestación más frecuente, y por supuesto, también un incremento de la enfermedad vascular cerebral o una mayor incidencia de enfermedad isquémica intestinal. (Roales, 2004). Sin embrago el grupo de complicaciones mas prevalentes son las que acontecen en el sistema nervioso, tanto en el sistema nervioso periférico como en el autónomo e incluso en el central.
También podemos decir que la diabetes mellitus se puede considerar como una enfermedad universal, en el sentido de que ninguna  célula de nuestro organismo escapa de la alteración metabólica. Así, la falta de acción insulínica, sea de la etiología que sea, inducirá una mala utilización de la glucosa, que dará lugar a las triada clásica de poliuria, polidipsia y polifagia, pero junto a estos síntomas puede ir acompañado de manifestaciones puramente catabólicas como la pérdida de peso, pérdida progresiva de la visión, la aparición de hipertensión arterial o el dolor isquémico o neuropatico de las extremidades, las cuales son manifestaciones comunes de la diabetes mellitus. (Guerrero, 2006). 
Para Jimenez (2009). La diabetes con o sin tratamiento es una enfermedad progresiva; es decir existe el control pero no la curación y dependiendo de la evolución y del grado de control que se consiga de la hiperglucemia se acelerara el deterioro del diabético, agravando mas su situación.
El diabético muere fundamentalmente por sus problemas cardiovasculares centrados en tres procesos, el infarto agudo del miocardio, el accidente cerebral vascular y en la isquemia de  extremidades inferiores. Pero desde que se inicia el deterioro hasta que llega la muerte, un sin fin de complicaciones pueden hacer su aparición, lo que supone que con el paso de los años, y conforme el control metabólico es peor.
Muchas veces la falta de preparación diabetológica y la mala coordinación de los servicios médicos empeoran la evolución del paciente.
Conforme se va haciendo mayor el número de complicaciones, la calidad de vida del paciente va empeorando, a la par que aumenta el deterioro personal, familiar, laboral y social del paciente.

Tipos
La DM tipo 1. Para Guerrero (2006), se define como un déficit absoluto de la secreción de insulina. Suele comenzar antes de los 40 años de edad, siendo el pico máximo de la incidencia a los 14 años. Las características clínicas de la enfermedad y su diagnóstico diferencial con respecto a la DM tipo 2.
Existen dos subtipos de DM tipo 1 que difieren en su etiología, forma de presentación y frecuencia:
DM tipo 1 idiopática: En ella no existe evidencia de autoinmunidad y la etiología real de la enfermedad aún no es conocida. Es heredable, pero no está asociada al sistema HLA. Hay una insulopenia permanente con tendencia a la cetoacidosis episódica. Aparece en zonas africanas y asiáticas. Es poco frecuente.
DM tipo 1 inmunomediada: Es la más frecuente de la DM tipo 1. La destrucción de la célula β es mediada inmunológicamente de forma que aparecen marcadores serológicos detectables. En el 80- 90% de los pacientes uno o más de éstos están presentes al diagnóstico:
• Anticuerpos frente a células del islote (ICAs)
• Anticuerpos frente a la insulina (IAAs)
• Anticuerpos frente al ácido glutámico decarboxilasa (GAD 65)
• Anticuerpos frente a fosfatasas de tiroxina (IA-2 y gIA-2b)
La destrucción autoinmune de la célula β es más frecuente en pacientes con ciertos alelos del sistema mayor de histocompatibilidad (HLA).

La DM tipo 2. Se debe a una resistencia a la acción de la insulina y a un déficit relativo de la secreción de esta hormona. Por lo tanto, en fases iniciales, se genera una situación de hiperinsulinismo y, generalmente, hiperglucemia. Es en este momento en el que puede existir un grado de hiperglucemia suficiente para causar cambios patológicos y funcionales en diferentes receptores tisulares (macroangiopatía), pero sin causar sintomatología que permita el diagnóstico clínico. Durante este periodo asintomático es posible demostrar la alteración en el metabolismo de los hidratos de carbono mediante una determinación de la glucemia plasmática basal o de la realización de un test de tolerancia oral a la glucosa. Por esta situación, en la DM tipo 2, los síntomas comienzan de forma más gradual que en la DM tipo 1. En fases tardías de la enfermedad, aparece el fracaso de la célula β con hipoinsulinismo e hiperglucemia.

Diabetes gestacional. Se caracteriza por hiperglicemia, que aparece en el curso del embarazo. Se asocia a mayor riesgo en el embarazo y parto y de presentar diabetes clínica (60% después de 15 años). La diabetes gestacional puede desaparecer al término del embarazo o persistir como intolerancia a la glucosa o diabetes clínica. La Organización Mundial de la Salud (2011), es un estado hiperglucémico que aparece o se detecta por vez primera durante el embarazo. 
Sus síntomas son similares a los de la diabetes de tipo 2, pero suele diagnosticarse mediante las pruebas prenatales, más que porque el paciente refiera síntomas.


Etiología
Nocito (2008) afirma que las causa de esta enfermedad pueden ser las siguientes:
 Herencia.  Se ha comprobado que esta enfermedad tiene predisposición familiar, pues casi siempre encontramos antecedentes diabéticos en los pacientes que la padecen. Se ha visto que casi siempre cuando uno de los padres tiene esta enfermedad, sus descendientes corren el riesgo de padecerla en un 40% y cuando son ambos será un 80%, esto aumentará o disminuirá de acuerdo a las características de vida del paciente.
  Obesidad. Es uno de los principales disparadores de esta enfermedad, ya que encontramos presente hasta en un 90% de los casos. Estadísticamente se ha comprobado que la diabetes es más común en obesos que entre personas que conservan un peso adecuado. En los obesos la sensibilidad en el tejido graso, músculo e hígado a la insulina está disminuida. Además de predisponer a los pacientes a padecer esta enfermedad, y de ser, disparador de ésta, es por sí sola un efectivo elemento para desencadenar complicaciones que la agravan y que en muchos casos acarrean la muerte del paciente. (Guerrero, 2006). 

  Edad.  Es un hecho que la tolerancia a la glucosa disminuye con la edad y la frecuencia de aparición aumenta conforme aquella avanza, sin conocer a la fecha la razón.

  Exceso de alimentos. Se ha comprobado que la distribución de la diabetes está condicionada a los hábitos dietéticos de la población, se ha visto que cuando la población consume una gran cantidad de alimentos ricos en harinas refinadas, azúcares refinados, alcohol, carne, alimentos procesados, enlatados, refrescos, etc., es decir la dieta tradicional rica en comestibles que engordan, lógicamente los índices de diabéticos aumentan.

   Estrés. Esta enfermedad se ha visto que puede ser precipitada por estados de ansiedad y estrés por la vida agitada, cirugía, infecciones, etc.

  Infecciones virales.  Principalmente los virus de la rubeola y de la encefalomiocarditis, el cual se ha encontrado con frecuencia, por lo que se deberá de estudiar con sumo cuidado.

Síntomas
Según el autor Portilla (1991), no si dice que entre sus principales síntomas de la diabetes se incluyen:
·         Frecuencia en orinar (fenómeno de la "cama mojada" en los niños).
·         Hambre inusual.
·         Sed excesiva.
·         Debilidad y cansancio.
·         Pérdida de peso.
·         Irritabilidad y cambios de ánimo.
·         Sensación de malestar en el estómago y vómitos.
·         Infecciones frecuentes.
·         Vista nublada.
·         Cortaduras y rasguños que no se curan, o que se curan muy lentamente.
·         Picazón o entumecimiento en las manos o los pies.
·         Infecciones recurrentes en la piel, la encía o la vejiga.
·         Además se encuentran elevados niveles de azúcar en la sangre y en la orina